No más de siete palabras por línea
Una de las cosas de las que más orgulloso estoy en GDS es que, la mayoría de las veces, cuando ves a alguien de nuestro equipo presentando, realmente puedes leer nuestras diapositivas.
Esto es algo importante. Es más difícil de lograr de lo que uno imaginaría.
Tenemos algunas “reglas” para las presentaciones, que cumplimos la mayoría del tiempo. Las más importantes son estas:
1. Nada más pequeño que 36 puntos
2. No más de siete palabras por línea
3. Sin viñetas
Hacemos esto por dos grandes razones:
Para que realmente se pueda leer
Odio profundamente cuando alguien se levanta, apunta a una diapositiva y dice “No van a poder leer esto”. Pasa todo el tiempo. Apuesto a que te pasó esta misma semana. Normalmente ocurre porque:
a. La gente copia y pega algo desde otro formato y no se toma la molestia de repensarlo ni reescribirlo.
b. En realidad, no están escribiendo una presentación, están escribiendo un informe, y lo que van a hacer es proyectar ese informe en una pantalla. Si tu trabajo es comunicar mucho texto o números detallados, no hagas una presentación, no lo proyectes en una pantalla: escribe un informe y entrégaselo a las personas.
De hecho, muchas veces lo que deberías hacer es ambas cosas. Deberías escribir un informe y luego usar una presentación para guiar a la gente por las partes importantes. Adapta el mismo material al medio que estés usando y a la situación en la que estés.* Esto implica MÁS TRABAJO. Lo sé, lo siento, pero valdrá la pena a largo plazo.
c. Las personas que pasan su vida escribiendo documentos abren un cuadro de texto en una herramienta de presentaciones y comienzan a escribir exactamente de la misma forma. No deberías hacer eso. No estás escribiendo un informe técnico, estás creando un cartel. Es una tarea comunicacional diferente. Si no es como jugar al tenis con una paleta de ping pong. O algo así.
Para que la gente realmente tenga que pensar
Si limitas la cantidad de palabras, obligas a las personas a pensar más en lo que intentan decir. No pueden simplemente volcar el mismo discurso ambiguo de siempre en un cuadro de texto; tienen que afinar su mensaje. Esto es algo bueno. Más sobre eso mañana.
* Admito que no existe un software de productividad que facilite hacer esto. Es como el gran vacío que falta en las “apps de oficina”: el campo de notas en las herramientas de presentación no es adecuado. Los PDF tampoco lo son.
Russell Davies - 8 de junio de 2015
Traducción al castellano por Julián Rodríguez Orihuela - Ver original