
Esto es algo que he notado a lo largo de los años: las diapositivas en las presentaciones tienen inercia. Se suelen quedar dando vueltas.
La plantilla de diapositivas de GDS era famosamente minimalista, pero durante años incluía este conjunto de rectángulos de colores en el lado derecho de cada diapositiva.
Eran barras de colores que se alternan, del mismo tamaño y forma que la azul en la parte inferior de cada diapositiva. No sé quién las creó primero y las puso a un lado por si servían; sí sé que esas barras de colores se duplicaron miles de veces. Nunca usadas, que yo sepa.
Pero también: nunca eliminadas. Nunca removidas de la memoria organizacional. Cada vez que alguien creaba una nueva presentación, allí estaban.
Me encantaría saber si todavía siguen ahí. No me sorprendería.
Piensa en las mejores diapositivas que hayas escrito. Las reutilizas todo el tiempo, ¿verdad? Por supuesto que sí. Todos lo hacemos. Yo tengo muchas de esas.
Todo el mundo anda siempre ocupado, lo cual puede que haya mencionado antes, lo que significa que todos hacen lo obvio al empezar una nueva presentación: hacen una copia de la anterior y la editan.
De ahí viene la inercia de las diapositivas.
El asunto es que no se limita solamente a las mejores diapositivas, o a las más útiles. Se reutilizan presentaciones completas de esta manera, y por lo tanto la inercia se aplica a todas las diapositivas. Es simplemente mucho más fácil leer la copia recién creada, hacer unos pequeños ajustes para el público o la ocasión, y decirnos: “Sirve”.
Ni siquiera me estoy quejando de esto. Es cierto. La mayoría de las veces, está bien. Sirve.
Y así se acumula la inercia.
Tu cerebro se acostumbra a las diapositivas que estás reutilizando. Sabes cómo cronometrar tu presentación; sabes cuándo hacer clic para avanzar. Sabes dónde funcionan mejor los remates de los chistes. Has estado presentando este show durante años. Nadie puede culparte por seguir haciendo lo que ya conoces.
A medida que la inercia se acumula, hay cosas que tienden a quedar en tus presentaciones que tal vez no deberían estar ahí.
Pueden ser cosas pequeñas o triviales: barras de colores diferentes para poner en la parte inferior, que no causan daño porque permanecen inadvertidas en el fondo. O pueden ser cosas grandes: supuestos, fechas, números, hechos, declaraciones de visión o intención, lo que sea. Cosas que tal vez no sean necesariamente incorrectas, pero que fácilmente pueden estar obsoletas.
En mi experiencia, la mejor manera de lidiar con la inercia de las diapositivas es simplemente reconocerla y asumir que probablemente está ocurriendo. Tenlo en cuenta y trata de ser más riguroso con cualquier diapositiva, o presentación completa, que hayas reutilizado por costumbre.
Una técnica más proactiva es reescribir tu presentación desde cero, probablemente como una lista de puntos, como harías con cualquier primer borrador malo. Concéntrate primero en esa tarea, recibe comentarios, haz algunas correcciones, hasta que tengas confianza de que la lista de puntos refleja lo que la presentación realmente debe decir.
Y sólo en ese momento toma tu última presentación y duplícala. Revisa cuántas de esas viejas diapositivas realmente coinciden con lo que debe decirse. Descarta algunas, rehace algunas de las más antiguas y obsoletas.
No creo que se pueda evitar la inercia de las diapositivas, particularmente en organizaciones grandes. Pero al menos se puede mantener bajo control.
Giles Turnbull - 27 de marzo de 2023
Traducción al castellano por Julián Rodríguez Orihuela - Ver original