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Cuánto tiempo necesitas para preparar una presentación (y por qué es un tema de diversidad)

Una hora de preparación por cada minuto de presentación. Esa es la regla general que Russell propone para estimar cuánto tiempo lleva preparar una presentación formal nueva. (Eso incluye cosas como definir un esquema general de lo que quieres decir, preparar tus diapositivas y ensayar.) Me resulta útil por dos razones. Una: funciona. Dos: el tiempo es un asunto feminista.

En la escena tecnológica del Reino Unido hay una conciencia creciente de que quién habla y quién no lo hace es una cuestión de diversidad. Evitar paneles formados solo por hombres es un buen paso. Pero si no diversificamos quién toma la palabra, seguiremos oyendo las mismas voces y perspectivas. Y nada cambia demasiado.

Una de las cosas que las organizaciones, líderes y equipos pueden hacer para fomentar la diversidad en la industria es animar a nuevas personas a dar presentaciones y darles el tiempo que necesitan para prepararlas.

 …quién tiene tiempo para hacerlo es una cuestión política

(Disculpas por el lenguaje un poco esencialista. Sin disculpas por hablar desde la experiencia personal.)

Mucha gente se siente incómoda con las dinámicas de poder que implica dar una presentación. Cada persona lo gestiona de forma distinta. Fui a un concierto de Lady Leshurr hace poco en el que ella invirtió ese desequilibrio de poder invitando a miembros del público a subir al escenario a actuar con ella. Genial.

Dicho esto, cuando las mujeres trabajan de forma colaborativa en grupos (como en equipos ágiles de software), sus contribuciones a menudo son ignoradas o infravaloradas. Las presentaciones son una manera de reclamar la autoría del trabajo en público, frente a colegas. Por eso es importante que mujeres y otras minorías en el sector tecnológico las realicen.

Saber cuánto tiempo requiere preparar una presentación hace más fácil afrontarla.

¿Quién no tiene tiempo en el trabajo?

Todos estamos ocupados, pero algunos más que otros. ¿Quién tiene tiempo, y quién no, para dedicar 20 horas a preparar una presentación de 20 minutos durante su jornada laboral? Esta es, al menos en parte, una cuestión política.

Sabemos que las personas que pertenecen a minorías asumen una cantidad desproporcionada de trabajo emocional en las oficinas. Los hombres se benefician del trabajo emocional de las mujeres. ¿Cómo se ve eso? Mujeres y minorías en tecnología suelen estar más ocupadas que quienes se enfocan únicamente en sí mismos y en su carrera, incluso a costa del colectivo (y del producto). Y no es que puedan simplemente negarse y centrarse en sí mismas: el trabajo emocional en la oficina no es “opcional” para las mujeres.

¿Quién crees que será la primera en decir que no tiene tiempo para preparar una presentación?

¿Quién no tiene tiempo en casa?

No es razonable ni justo esperar que la gente prepare presentaciones en su tiempo libre. No se trata solo de equilibrio entre trabajo y vida personal. Este tipo de situación da una ventaja profesional injusta a las personas que no cargan con la mayor parte de las tareas domésticas o del cuidado de hijos o padres. (No hace falta que lo explique, ¿verdad?)

Cómo pueden ayudar las organizaciones

Ser capaces de calcular con precisión cuánto tiempo llevará preparar una presentación facilita que más personas diversas puedan hacerlo. Más voces escuchadas. Más posibilidades de mejorar el statu quo.

Si eres gerente, anima a las personas de tu organización a recibir reconocimiento por su trabajo. Dales el tiempo necesario para preparar sus presentaciones durante el horario laboral. Incluye el desarrollo de su perfil profesional en sus objetivos, pero sé realista y ofréceles apoyo sobre el tiempo que eso requiere. ¿Y cómo se calcula? Una hora por cada minuto de presentación. Como mínimo.


Ella Fitzsimmons - 15 de marzo de 2017
Traducción al castellano por Julián Rodríguez Orihuela - Ver original