Toda presentación tiene dos ingredientes: el contenido que pones en tus diapositivas y lo que dices en voz alta.
Ambos son igual de importantes. Ninguno funciona bien sin el otro.
Escribir una buena presentación significa pensar en ambos desde el principio. Significa pensar en cómo se entrelazan: cómo puedes usar las diapositivas para enfatizar lo que estás diciendo en voz alta, y cómo puedes dirigir la atención del público hacia tus diapositivas con tu voz, cuando sea necesario.
No prepares diapositivas sin pensar en las palabras que vas a decir.
No pienses en las palabras que vas a decir sin planear las diapositivas que las acompañarán.
Las diapositivas y tus palabras son dos cosas distintas, pero funcionan juntas. Combinadas, forman una presentación.
(Por eso no tiene mucho sentido compartir tu charla después del evento simplemente enviando las diapositivas: solo estarías compartiendo la mitad del conjunto. Hablaremos más de eso en otra publicación.)
Giles Turnbull - 28 de febrero de 2017
Traducción al castellano por Julián Rodríguez Orihuela - Ver original